miércoles, febrero 15, 2017

CIEGA

mi renuncia
mi renuncia a mirar
mi renuncia a mirar al pasado
a las cosas del pasado
todas las cosas
que permanecen encerradas
en las paredes
desprovistas de realidad
despojadas de forma
¿permanecen acaso
en el miedo?
¿en su inútil espera de mí
la traidora?
mi renuncia se despliega en el desgano
no renuncio a nada
que quiera mirar
a nada que necesite mirar
no hay un mirar añorado
renuncio a la voluntad de seguir mirando
objetos desprovistos del enigma
del sentido del espasmo
del sentimiento
enredar
¿para qué?
enredarme en sus formas incomprensibles
de veneno obsoleto
escribir sin sentimiento
sólo con el vértigo congelado
de la indiferencia que no alcanza
a ser olvido
que no alcanza a ser espectro
y sin embargo los objetos
del pasado
señalan algo de lo que fui
algo que he perdido
para siempre
en un presente sin espacio
para nada más que datos
no memoria
sólo un inventario de imágenes
huérfanas de mi
huérfana a la vez
de sentimientos
no renuncio
la parte de mí que he perdido
me ha dejado ciega


miércoles, diciembre 21, 2016

Admirar la superficie

cuando el pasado deja de doler persiste
sólo en la incógnita que se abre
en lo negado

desconocernos
abandonardos
como insectos delicados
vueltos piedra carne
vuelta polvo que persiste
oliendo a carne

abandonamos las heridas
cuando empezamos
a reconocer nuestra muerte

en cada golpe olvidado
presenciamos el mundo
que continuará
cuando hayamos muerto

la desposesión constante
de nuestro dolor
nos permite ver
los contornos del tiempo

de alguna forma estúpida
la traición a nuestro dolor
nos permite la fidelidad
y nos protege del frío

la persistencia de las imágenes
esterilizadas de dolor
el hábito de
arrancarnos las palpitaciones
y seguir viviendo

queda la incapacidad de saber
quiénes éramos
cuando creíamos en los resplandores
cuando creíamos en la redención
y en el dolor como guía

saber que se ha sufrido
como quien aprende de memoria una complicada
fórmula matemática
sin el brillo del pensamiento
sólo el conocimiento de lo números
incapaces de significar
la vida

sé que he sufrido
pero no me reconozco
entre todos estos cuerpos muertos

miro mis cicatrices y desconozco
su cartografía

¿cuál era el daño?
¿cuáles las causas del sacrificio?
¿cómo perdimos tanta carne?

se trata de
estar a salvo
del mundo
convertirse
en nadie
sobrevivir



lunes, noviembre 14, 2016

el perdón no desemboca
en el sentimiento

hace mucho tiempo aprendí
a no querer
hace mucho tiempo todo lo inocente
se perdió en el miedo

noches de frío y temblor

mi mano demasiado pequeña
para protegerte de ti mismo
para protegerme de ti
eternamente desconocido

llevo tanto tiempo
preparándome para tu muerte

y no sé cómo quererte muerto
cómo pronunciar el cariño acorralado
desde siempre
por el miedo

un dolor viejo
habita en mi garganta

mi lenguaje es el abecedario
del cáncer

y a veces
sólo a veces
se desatan las preguntas
la intuición de que alguna vez
hubo una necesidad
mía tuya nuestra
de que las cosas fueran diferentes
de que fuéramos algo más
que la eternidad
de nuestros fracasos

para nosotros siempre
fue tarde
incluso para el desprecio

a veces el dolor resurge como una fiebre
y tengo que vivir con la intemperie
creciéndome en los sentimientos

a veces todo tiembla
presente antiguo
en todas las ruinas
que soy
en todos los trozos
podridos
de lo que nunca pudo ser

para nosotros
siempre será tarde

he llegado demasiado pronto

a tu entierro

viernes, octubre 28, 2016

Pertenencia pasajera



Palabras como stick
que propician la ruptura
el encabalgamiento
algo se detiene la respiración también
se corta.

Selecciono palabras:
skin fall season
y las respiro como si fueran
trozos de una lengua
extrañamente propia
pero muerta.

¿Qué queda de mi lengua en los bordes de la pronunciación
cuando las palabras se detienen
y dejan entrar la
respiración
el leve sonido de saliva
sticky?

Flesh que suena a látigo
que suena a la posibilidad del dolor
que se infiltra en la emoción
que atraviesa mi desconocimiento
en el idioma.

Oir un poema en lengua extranjera
es como sentir
con la glándula equivocada:
puro desconcierto.

Pero hay algo en el movimiento del aire
el silencio que detiene el flujo de saliva
̶ todo muy orgánico ̶   
hay algo que me susurra
lo desconocido que tiembla
en cualquier lengua.

Todo lo que desconozco en mi propio idioma
se me presenta en las palabras ajenas
de otra lengua
y brilla.

Pienso en los fragmentos de la vasija rota
de Benjamin
en el absoluto que se intuye en todas
las lenguas
siempre incompletas
caminantes huérfanas
en las respiraciones.

El absoluto
en una gota de saliva
y el aire
que me penetra la glándula equivocada.
Pero a veces
la equivocación me golpea
de una forma tan contundente
de una forma tan parecida a la verdad
que inevitablemente
me rompe.

Y escucho como la vasija
rota
y dejo que el aire
y la pronunciación que talla
suaves bordes en los significados
me cure.

heals my broken tongue

Dejo que el sonido
la pura materialidad del lenguaje
me perfore la piel
y desconozca mi nombre
and saves me.

Me salve en la herida
que se abre con la dulce pronunciación
del dolor en otra lengua.

Destellos de pertenencia en lo ajeno

¿no se trata de eso la escritura?

sábado, octubre 08, 2016

Lugares comunes


El Tigris y el Éufrates son

como el Cauca y el Magdalena.



¿Cómo lo sabes?, preguntó.

Porque son nombres nuevos para mí y todavía brillan

en medio de la información que me llega

en este lado del mundo, dije.



Yo  quería  saber nombres de ríos,

nombres de mundo,

palabras  del mundo lejos

para escribir cuentos como los de Borges

en los que esos ríos lejanos

se vuelven íntimos

artefactos del extrañamiento.



La entrada en el mundo nuevo:

la primera harira mientras

pensaba que esa sopa marroquí  tenía

algo de chairo paceño:

las lentejas como pequeñas papas

negras.



Me quedaban por descubrir

las comparaciones equivocadas,

el falso rumor de hogar

en toda mentira.



Tenía 18 años y estaba enferma

de literatura

y alguien me miraba con ternura

mientras decía que antes

en ese restaurante se comía

sin cubiertos

con las manos:

una especie de etnología

de barrio

para la nueva extranjera en zona

migrante.



La ternura en algún momento,

un par de años después,

se convirtió en el deseo irrefrenable

de destruirme:

como el placer repugnante que produce hundir

los dedos

en un trozo de carne

cruda.



[Pero todo era escritura

sólo escritura

y veneno]



Yo bajaba la mirada porque la ternura

a veces quemaba.



La televisión sonaba mientras yo

contaba cuántos hielos tenía

la jarra de agua,

mientras me entretenía viendo

cómo la humedad

de la jarra dibujaba

un círculo en el mantel

de papel,

un círculo que iba creciendo con el paso

del tiempo,

un círculo que oscurecía el papel y lo volvía

frágil.



[La mirada contiene

los daños

que vendrían luego]



Pero yo tenía 18 años y estaba enferma

de literatura

y cuando empecé a recibir

cartas que mencionaban una radio

que se hundía en medio del desierto, mientras

la imagen  de mis labios

(unos labios rojos como los de una heroína de Chandler)

iba desapareciendo,

sólo pude llorar y permanecer

en el desierto,

asediada por lugares

comunes.



Amada v, v de viuda v de vainilla v de vapor:

La temperatura de tu voz se eleva cuando escribes.



El mundo abierto

respiraba en mi boca

enferma de escritura.



[Palabras conjuro

espejo de papel

la ternura quema

como la culpa]



Y ahora pienso que quizás

la  escritura no debería

mezclarse con el amor

nunca.



Lo escrito

lo corrompe todo,

el sentimiento

sólo es parte del argumento

sólo es parte del sacrificio.



A pesar del dolor

todo deviene

lugar común,

escritura mala.



Sentimientos como cubos de hielo en una jarra

que se desborda y destruye la superficie

sobre la que camino,

destruye la inocencia

con la que se dice

duele.



La escritura se convierte para siempre

en el conjuro equivocado,

en el desierto en el que los sentimientos

desentierran una radio olvidada:

algunas moscas explotan alrededor

y expulsan larvas blancas
mientras yo todavía
escribo.




viernes, agosto 26, 2016

El círculo



Caer de rodillas
como cuando el recuerdo desciende, circular,
entre las capas cotidianas de la nada:
la arrebatada constancia de lo real
desbordándose.

Entre un extremo y otro de los tiempos
el mismo ardor reconcilia
las causas injustas,
el dolor perpetrado por el cauce
ciego,
necesario ímpetu con que el tiempo arrastra
todo lo que fuimos.

Permanezco en las huellas,
gastadas imágenes
de sucesos brillantes:
la lucha cotidiana con los fantasmas,
el esqueleto de los objetos cotidianos
resistiendo el último envite del desencanto.
Y la mentira en el contorno de las cosas
que rechazan el inevitable
flujo intransitivo
que afirma la ambigüedad de los espejos.

No queda nada.
Sólo, quizás, la trémula mano que se ahoga en sus cenizas,
el absurdo orgullo de perro herido
anclado en los naufragios de la gloria
conocida.

El adiós es más fácil que la herida
aunque su implacable impertinencia
sea la respiración caliente, envenenada,
del que elige salvarse
en el miedo cotidiano,
presente ultrasignificante
ajeno de sí mismo.

Pero el tiempo retorna circular
como la culpa
que uno a uno colecciona
los fracasos,
las caricias negadas,
el afecto murmurado
como una liturgia clausurada
a la piedad y a sus relieves.


Caer de rodillas como cae
el pensamiento circular
que permanece atado
a todas las heridas
que estallan en lo cotidiano
como una simple molestia de domingo,
o el hastío devoto de lo familiar
extranjero de sí mismo,
o el inexplicable encanto
con el que muere
la carne de lo que alguna vez amamos.

viernes, julio 01, 2016

CRISTALES



En la noche los sonidos son como animales
salvajes
que tocan las ventanas
y las hacen emitir un quejido
persistente
como de hambre de miedo.

En la noche la respiración
de los objetos se agrieta
y desde las paredes suenan golpes secos
que insisten.

Casi siento alivio cuando un coche
con su ritmo destartalado
con su música acelerada
suspende los ruidos de lo salvaje
los sonidos del afuera.

Quizás hoy es la noche
en la que algo muere

pienso.

Quizás ahora es la noche
en la que un cambio minúsculo
desencadena un dolor íntimo
similar al de la inocencia
extinguiéndose.

Quizás esta es la noche
en la que lo que desde siempre
me asedia
llega y me toca el rostro
con su aire frío
de promesa.

Pero finalmente todo se aquieta
y el miedo se esconde de lo cotidiano
debajo de los muebles
inserto en esta especie de lengua
desconocida
que me toca suavemente las palabras

mientras sonríe.