jueves, enero 03, 2008

Estancia

Hogar significa desconcierto
pero
la casa se nos viene abajo
con todas las
habitaciones bebiendo del cuerpo,
carcomiéndolo.

El miedo es suplantable
en ésta oscura cavidad
en dónde todo significa algo
en dónde nosotros
es
un nombre robado.

Se ponen días y tierra de por medio,
se contempla el tiempo
con una dejadez buscada
y el hastío es un sueño mutando,
una salida,
una guarida de contrabando.

miércoles, enero 02, 2008

Para seguir

Fosas de ocultamiento
y retazos de la piel de otra gente
en la que nos escondemos
como niños desnudos.
Llenos de cicatrices
nuestros cuerpos pequeños
nuestra vida de animales ciegos.

Te conformas con ellos
en esa cercanía viscosa
como de mirada cadavérica.

Tanto es el deseo.

Nada hermético
nada autónomo
una vida para tejer casualidades
para cortar y pegar imágenes.

El amor de las marionetas:
un ensayo de movilidad y de gestos.
Nada tiene que ver con las apariencias
el gesto va más allá de lo representable.

No hay quietud en las posibilidades.

Una triste melodía que se repitió
incansablemente
en la voz de la penumbra
en el esqueleto de la sombra.

Muchos niños pequeños
haciendo con el lenguaje un juego
un toma y dame
un quita y paga.

Siempre se paga

Se paga con la cordura
con un recuerdo de lo dicho,
con un trabalenguas
de seducciones inenarrables,
calladas,
enquistadas en lo medianamente audible
en el miedo que siempre se apaga.

Una enfermedad concéntrica,
áurea,
proporcional a la miseria
de los baños públicos
y de los andenes vomitados

La miseria del pueblo
de carne transparente
para seguir comiendo
y respirando
y pintando paisajes decadentes,
degradables.

Una imagen perfecta
áurea
improbable:
se me está pudriendo la vida
se me está perdiendo la imagen del tiempo
en una caja de alimentos
de mierda
y de necesidades.

Animal cansado
animal penando
animal muriendo
en un tiempo angosto,
en un tiempo de adolescente risueño.

Pides quietud viviendo entre posibilidades.

La infancia es comestible
en pedacitos
plegables.