lunes, septiembre 29, 2008

Desierto

Se le pregunta al conductor como se orienta en el desierto. Él responde que en parte por la memoria, en parte por la vista y en parte por el corazón. En el horizonte se ve siempre una montaña. A medida que se avanza ésta no cambia de tamaño. La sensación de estar perdido es tan absoluta que las tres palabras- memoria, corazón y vista-suenan como intentos de evadir la inmensidad y el vértigo que lo inundan todo.
El movimiento se convierte en algo tan confuso que la sensación de estar fuera del tiempo es total. Se está más allá de la espera y más allá de la resignación. El desierto se siente como el no-lugar o como el lugar- madre. No hay nada. Pero en esta nada se contienen el nacimiento y el final. Nunca se llega al horizonte.
No digas nunca que has llegado porque, en cualquier parte, no eres más que un viajero en tránsito.
Se dice que el desierto se vuelve ilegible si se busca en él certezas. Lo mismo sucede con las formas que le pertenecen. Se encuentran acumulaciones de piedras con formas caprichosas. Se le llama árbol de piedra a una de ellas para identificarla con algo que nos sea familiar. Pero las piedras son más viejas que la vida.
Sólo se percibe lo que se borra con nosotros. No se puede aprehender lo que dura más.
Alguien dijo que el desierto es una apertura eterna. Todo lo que vive y muere en él le pertenece enteramente.
Se encuentran también formas que corresponden a la vida, lugares que fueron habitados. Trenes o construcciones que un día respondieron a otro tipo de movimiento. Sus formas nos son tan extrañas como las piedras. Lo que se habita se vuelve inhóspito porque todo nombre es un desierto. Se nombra, se habita y finalmente se desconoce.
El desierto no se habita ni se recorre. No se comprende. No se afirma ni se niega.
No busques leer el desierto. Encontrarás ahí todos los libros enterrados bajo el polvo de sus palabras.
Las ruinas y las piedras son palabras del desierto que es la extrema escucha.

domingo, septiembre 21, 2008

Vuelve, con pasos de hormiga, a lo importante.
Lo elemental permanece a veces enterrado
en las marañas de una pesadilla de media tarde.
Lo cierto es que nunca más seremos jóvenes de nuevo,
nunca más seremos bellos,
ha vencido el miedo al desperdicio.
Y tanta pérdida es también un alivio
cuando lo cotidiano alumbra los sucesos
con una luz envejecida.
La piel que permanece expuesta
es inevitablemente la que primero se quema.
La vida la carboniza y deja que desprenda un ligero olor a guardado,
a miedos
a emociones
a recuerdos
guardados en el armario de una habitación tapiada.
Una estructura construida de instantes imposibles,
de intenciones adormecidas hasta silenciarse.
Estuvimos tantas veces a punto de entregarnos
a una deriva salvaje.
Pero la edad no sólo pudre la piel
también hace cobardes.
Ya no se buscan certezas,
es más bien que uno las va construyendo
con el molde de lo cotidiano.
Invirtiendo el nombre se puede llamar hogar a la intemperie.
Y llamar intemperie a todo cuanto renunciamos,
llamar territorio peligroso, límite, frontera
a la vida
de la que nos alejamos.
Lo elemental es a veces
una simple cuestión de renuncias
y de batallas abortadas.

jueves, septiembre 18, 2008

Torpe fractura
en un cuerpo de contrabando.
Torpes mordiscos
como un secreto
audible en espasmos.
Los pálpitos tienen hambre.
Hacer necesario el juego
la categoría y el desenfreno.
Aquí, a veces,
hay alguien que firmemente cree sucederse
escucha la cotidianidad amplificada.
Aquí se encuentra la belleza
sucia y enferma
pero necesaria.
En esta pequeña habitación
se dice con carne
para entregarle al cuerpo la belleza en el lenguaje.
La belleza sin imagen,
desmembrada y descreída.
La piedad como un zumbido
asignificante.

Decir en el silencio que
aquí
todavía
a veces
alguien se pronuncia.

Ni siquiera es importante si todavía algo se está moviendo
¿Dónde los impulsos?
¿Dónde el andamiaje?
Aquí permanece la historia escondida,
dibujando una constante.
Aquí no hay movimiento.
¿Dónde el escondite?
¿Dónde mi coraje?

miércoles, septiembre 17, 2008

Alguien se aleja corriendo
como si todavía algo fuera importante.
Mira hacia atrás en un intento enternecedor
de apropiarse de sus pasos,
la visión le entrega laberintos
llenos de fantasmas.
Tan solo esa visión le indica que
existe movimiento.
Ahora, después de la huida,
es cuando realmente sabe
que no hay gesto importante
que no existe camino del cual apropiarse.
Se sienta y escucha el ruido
del paso del tiempo.
Se cuestiona la finalidad de
cualquier movimiento.
Recuerda,
solo para cerciorarse de que
en algún momento hubo un punto de partida
desde el cual comenzar a alejarse.

lunes, septiembre 15, 2008

Poeta

Acceda a los últimos datos
de lo representacional
y de lo poético:
Todo tan profundo
tan adjetibable,
una cantidad asombrosa de cuellos azules
de noches metafóricas
de aforismos de quinceañera desencantada.

La mirada desencajada del poeta
sobre la muerte
hacer poesía con la muerte
pero nunca nombrar el horror verdadero
no permitirle que se haga cuerpo.

Hacer metáforas y juegos
sonoridades simples
rítmicas
cobardes.

Hacer metáforas del placer
de lo bello
de lo necesario
no ponerle nombre al muerto
sublimar el cadáver.

viernes, septiembre 12, 2008

Humores

No recuerdo exactamente el primer día en que sentí las molestias. Sin embargo sé con seguridad que fue hace 4 años. Desde entonces he leído muchas cosas sobre el sistema digestivo, sobre enfermedades que hasta ese momento me eran absolutamente desconocidas. Desde entonces el sentido de la palabra enfermedad ha cambiado para mí irreversiblemente.
Ahora voy a empezar una grabación diaria de los sonidos que emite mi estómago. Sonidos que están ligados con la dolencia. El término dolencia, que deriva de dolor, es una manera de decir enfermedad de un modo más sutil Mi madre utiliza de vez en cuando la palabra dolema, la cual no figura en el diccionario. Quizás quiso decir dilema, anuncia el buscador de Google.
Cuando el dolor es constante, incluso siendo leve, la relación que uno mantiene con la palabra dolor se transforma a diario. La obligación de nombrar lo que está sucediendo en el cuerpo, hace que el léxico se vuelva insuficiente. Ardor, dolor, dificultad, palpitaciones. Con el tiempo todas las palabras empleadas parecen inexactas. Hay que matizar todos los usos, o quizás inventar un nuevo léxico.

Es un dolor como de tensión constante en el estómago.
La garganta me duele como si algo sólido la raspara incluso al tragar saliva.
La saliva se vuelve tan espesa que no logra atravesar el cerco de la garganta.
El sabor a sangre se mezcla con la textura espesa de la saliva.
La lengua está tan hinchada que ejerce cierto peso en la boca.
Las encías presentan una excesiva sensibilidad.
La aparición de llagas en la boca es constante.


¿Dónde se siente el hambre? ¿Cuáles son las muestras físicas del hambre? ¿El hambre y el dolor van unidos? ¿Comer y sentir molestias es un síntoma de enfermedad? Una enfermedad sin nombre.

Dolor.- Sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior.
Dolor sordo.- El que no es agudo, pero molesta sin interrupción.
Dolorimiento.- Sensación de dolor físico o moral, vago y poco intenso.
Doler.- Quejarse y explicar el dolor.

Explicar el dolor. Creo que de eso se trata todo esto.

Enfermedad.- Alteración más o menos grave de la salud.

¿Más o menos grave? Esto sólo se complica.
















Supongo que está bien, supongo que puedes seguir por ahí, es decir, seguramente saldría algo bueno. Pero mi opinión personal, muy personal, es que no me gusta: lo que me molesta es que sigues produciendo cierto tono lastimero, cierto tono autocomplacientemente lastimero. Suena a "mañana en la noche seré sometida a una operación muy delicada en la que me extirparán veinticuatro tumores". Suena a "el cuerpo humano....ese GRAN MISTERIO". No deja de ser sintomático que cuando incluyes un chiste (el de google) sea una broma dirigida al "exterior" y no al "Interior". Es un chiste en plan: "esos ahí afuera no saben lo que es esto, mi dolor es incomprensible, mi dolor es un enigma muy particular que nadie puede describir, ni siquiera yo, sólo que soy yo quien lleva esta cruz encima, no ellos, con sus palabrejas, con su lenguaje, escuchad ahora esta música secreta...wwwaaaaaaa". Quizás esta vía sólo funcionaría si la exacerbaras, si la llevaras incluso al límite de la parodia, algo así como si tú y la tripulación de un barco (pongamos el Yorikke) zarparan a un mar oscuro para cazar al Calamar Gigante del Océano de la Infelicidad Infantil. "Bitácora de viaje. Noche 1. El mar está en calma...". Dirige la ironía contra tí misma, no contra los demás. Tu situación es, de por sí, bastante irónica:
1. Te duele el estómago constantemente, hasta el punto de haber desarrollado una relación con el dolor, una relación de convivencia con un otro.
2. También eres consciente de que ese otro no es ni algo fisiológico ni algo mental. Es algo entre lo mental y lo fisiológico, es decir, que en parte ha sido creado por ti misma, que es una proyección, así que es tu responsabilidad. Es tu fantasma.
3. Esto naturalmente sólo puede desembocar en un relato. El relato de cómo has llegado a construir ese fantasma. Por tanto, es un relato de la historia del cuerpo.
4. Pero naturalmente ese fantasma no es algo en sí mismo. El fantasma es el doble encarnado de la desconexión entre tú y tu cuerpo, el fantasma es el síntoma de la historia de esa desconexión.
5. Pero sabes también que contar esa historia no significa necesariamente comprender exhaustivamente las causas de la aparición del fantasma. Sabes que todas tus hipótesis: la relación de tu madre con tu cuerpo, tu corporalidad, tu miopía...todo eso no es más que un puzzle roto, imposible de recomponer del todo. No basta con contar la historia para entender el origen del fantasma.
6. Lee los fragmentos hipocráticos (especialmente aquellos dedicados a la semiología)
7. En últimas creo que se trata de una realidad, de algo que ha acabado por hacerse tan concreto que sólo cabe eliminar mediante un acto concreto. Si no es un desorden fisiológico, tendrás que aceptar que la responsabilidad, siendo única y exclusivamente mental, espiritual, sólo es resoluble mediante un acto de incidencia sobre el cuerpo, de modo que ahí empieza otra búsqueda. Insisto: no te vas a curar sentándote a hacer arte contemporáneo ni a comerte el tarro con algo que sólo se cura con acción.
8. No puedes jugar al detective Isidro Parodi, que resolvía todos los crímenes desde una celda de la cárcel, sin moverse. Tendrás que jugar al detective Sherlock Holmes, ahí afuera, en la calle, en el cuerpo, actuando, corriendo, saltando.