domingo, junio 21, 2009

Lo que queda



La ceniza es por un instante el nuevo esqueleto de las cosas.
Es cuerpo casa ciudad andén mueca antes de que todo deje de corresponderse.
El fuego hurga en la carne y en los interiores. Recorre el gesto el esqueleto los andamios las ventanas. Disuelve plásticos y carnes. Olor de carne cocida y olor de material tóxico: finalmente un mismo olor a pólvora.
Queda el recuerdo de que hubo forma, un recuerdo de ceniza que con la llegada del viento se convierte en mancha borrosa. Ceniza volando y luego ya asentada, amontonada en nuevos intentos de forma.
Habrá que nombrar todo de nuevo, una nueva gama de objetos y cuerpos consumibles, convulsionantes y combustibles.
Lo que queda cuando todo se quema es la vía abierta del lenguaje, la sonoridad antes del nombre: el sonido de la llama antes de la palabra incendio.
Nombres nuevos para la combustión, palabras con posibilidad de hoguera.