viernes, diciembre 17, 2010

Párpados

Para tocar las cosas
cierras los párpados.

Dices tacto en tiempo pasado.

En los naipes rojos
del solitario abierto
encuentras la excusa
para temerle al siempre
que se instala en el pasado.

Siempre son las seis de la tarde.

Eran siempre las seis de la tarde
cuando las cosas
escapaban de tus manos
sobre una mesa
de objetos interferencia.

Eran las seis de la tarde
y el amarillo hastío
penetraba en tu mirada.

Fuiste incapaz de encontrar
otra manera de mirarte
algún otro color
que te permitiera
pronunciar lo cálido.

Eran las seis de la tarde
y fuiste incapaz
de volver a tocar las cosas
de volver a tener párpados.

sábado, diciembre 11, 2010

ESTRUCTURAS

La única estructura posible
es la más antigua de las soledades.

Los matices del miedo
iluminan tenues las causas.

Como si el miedo
se hubiera vuelto una piedra
extraída de la enfermedad
sobre la que construir el tiempo.

(no es la luz
ni la estructura
ni el gesto que representa al tiempo)

No entender
y sin embargo las heridas
se explican solas.

No entender
los pasos
ni el ritmo
ni el motivo de que las lágrimas
como el fuego
se aviven solas.

(fuego en todas las palabras
y en los gritos subterráneos
fuego para llorarse)

No entender
por qué las sombras
nublan la vista
y hacen astillas
el tacto.

No entender
por qué la verdad
se niega
en las posibilidades
de escoger un nombre.

(y a veces las articulaciones
sosteniendo el hambre
la necesidad ajena de compañía
los mecanismos con los que se grita)

Nombrar la pena
el malestar
la espera
para poder vivir entre
estructuras esterilizadas de mundo.

Necesidad de encauzar
la enfermedad
para poder decirla.

Entender
las manos arañando la mesa
para sostener el cuerpo
y en el grito
hacer espacio.

(la estructura
perdida
desplazada
por la luz artificial
de las posibilidades)

Desconocer
el instante que define
la estructura
y el que la desarma.