martes, noviembre 06, 2012

ASCENSOR

Enunciar desde lo no-visto:
intuirlo.

Los miedos son de metal
pero el sentido se desgrana
y la afirmación no permanece
nunca.

Los miedos fantasmas
de metal narrado
en las subjetividades que
esculpe cada época.

Temo según mi tiempo
al metal incrustado en la anatomía
el vértigo de las deformidades
nuevas.

Temo según mi ego
al amasijo informe
de metal oxidado y carne
y víctima de mi horror interno
me empeño en darle mi nombre.

La forma de decir no me alcanza
para plastificar las superficies reales
donde todo acontece en un paisaje
arrasado de sentido
inerte.

Temo la sutileza final
de mi anatonomía
el párpado cerrado que pertenece
al brillo confuso de lo acontecido.

Instrumento quirúrgico que en segundos
degrada todas mis subjetividades
a un latido irregural sin trama.

Enunciar desde la muerte del argumento
y hacerle lugar a mi pérdida
en las vírgenes instancias
que desparraman significados
disueltos.

Letra aplastada por el torrente
fugaz del nacimiento de la herida.

Replegarme en mi abecedario
de memoria
abecedario que alumbra
visiones sin trama
imágenes degolladas de infancia
recuerdos de metal
cuerpo de autómata.