sábado, mayo 17, 2014

Memoria



tantos animales incorporados a la súplica
mi súplica
un escaso yo
yo a veces confundo
la memoria con un animal de circo
un tigre domado que salta entre el fuego y no se quema
en apariencia no se quema
pero esto no es más que otra fábula
la piel se le cae a pedazos
el olor a quemado es su alimento
el tigre también se quema
yo me quemo porque es mi memoria
inexplicablemente grande y condenada
como una casa habitada por espectros

yo a veces suelo componer infiernos
contener palabras de veneno en el túnel
de mi cuerpo
suelo condenar
me
a mis propias ausencias y al regreso
del cuerpo cubierto de sangre y garabatos
inventados una vez más por quién me crea
me destruye me alimenta me amordaza

entre palabra y palabra
el yo se ha congelado
estatua arrebatada con los incendios
que imagina
se quema la casa me
quemo dentro de la casa
que es la hoguera que es el tigre que es el circo
es la memoria vuelta tótem

suave tacto 
la música me permite creer en horizontes
invertebrados nubes
nieblas instantes a
fantasmados
dulces memorias que se disuelven en mi cuerpo
ahora cuando
no hay instancia ni arrebato ni golpe ni garganta
a veces en la desolación
creo
pero hay cemento y casas habitadas por el fuego
la memoria y la intemperie
fango
crearme creyendo en ti
en la posibilidad de escucha
escucharte en medio de los aullidos cotidianos
me quemo y no recuerdo
ya no recuerdo
tus palabras tu mano dándome vida
mi vida incinerada en los ocasos
violentados
memoria violenta grito ya no
súplica

a veces suelo contener infiernos
rodeados de llagas congeladas
las miro
me miro y recuerdo
te recuerdo
a ti ya no te duele el fango
caminas camino caminamos
¿por qué está todo tan oscuro? ¿por qué ninguno puede permanecer en lo cálido?
sólo tengo una mano habitando una memoria
innecesaria
tengo sed y te recuerdo como un horizonte cerrado
hay límites sagrados también
en todo olvido

infiernos como espinas en la garganta
y la voz dulce
mi voz rota
los animales me miran
son la casa
el resto no
el resto está vacío
y sueño que tu mano
toca la ventana

si pudieras entrar en estas habitaciones
de angustia de noches con imágenes que tú conoces
y tienes
pero yo no
yo tengo pesadillas con tu forma y la de esas otras manos
tanta ausencia y tanto tiempo roto
¿por qué todo está tan callado ahora?
las objetos en silencio
los animales se derrumban en mis manos
soy el cementerio de mis fábulas de infancia

sábado, mayo 10, 2014

todo lo que flota



elévame hasta que el miedo se deforme
y la sed se disuelva en el olvido
de todo lo que he amado

(en mi fantasma)

el afuera se repliega en la distancia
y el borde de la palabra crece
como una mala hierba que se adhiere
a mi garganta

dime algo que corrompa la memoria
la frágil descendencia de mis instantes
inquebrantables/falsos
aconteceres de la trascendencia
también rota

algo se derrumba
como la constancia absurda
de los atardeceres
y la ceguera de despertar
con tacto inocente
y cuerpos rotos

la mentira incandescente laberinto
subterráneo donde
las palabras juegan a ser sombras
de sí mismas
y me tocan

lunes, mayo 05, 2014

Incendios

El nudo de acciones congeladas
recuerda y abisma la forma sosegada
de mis pesadillas: el gris pálido sobre fondo de hoguera,
el ardor de la piel inocente
enferma y ella misma su intemperie.

Estoy cansada del hambre de nombres,
del pasado arrodillado ante la contingente
necesidad de destrozos.

Por mi parte, la agonía es demasiado sólida,
demasiado angosta mi tristeza
para contener tantos órganos rotos.

Me asfixio sin voz ni permanencia en el absurdo
recorrido de lo que aparece como real.

Nada de simetrías ni de conjuros ni de destinos
ni de sentencias
que detengan el desierto: mi desierto
de escaleras y tormentos incorruptos.

Verdad escurridiza que subleva la sangre
que me abandona un poco más en cada lágrima:
cobardía en la ausencia del veneno
que día a día me significa y me mira
y confecciona mi máscara:

por debajo la piel arde pero teme.