miércoles, diciembre 31, 2014

MAÑANA



los afectos 
las palabras
el lugar oscuro que nos ha sido concedido

los días pasan entre
bosques de gritos y animales
sacrificados

las culpas horadando lo posible
sentimientos que carcomen sentidos
la alegría deforme en todos los espejos

los afectos afantasmados
las culpas que hacen llaga
en la lengua que grita el animal
herido

el veneno afantasmando los afectos
la fiebre por reconocernos
en estos tibios cuerpos
recién sacrificados
en cada muerte hay algo que palpita
las palabras como aliento de muerte
los afectos muertos
los sentimientos muertos

las imágenes que se suceden en un círculo que sólo
convoca muertos
el ritual de los afectos sacrificados como
animales que suplican por un día más de vida
por otra vida en su ser salvaje
pulsional
palpitos insensibles de la nada

nos hemos quedado ciegos
y ya no sabremos reconocernos
ni encontrar la senda que dibujan las llagas

¿tanto tormento para este caminar sin huesos?
¿tantas palabras para finalmente sacrificar los afectos?

hemos perdido
y nos ha sido negada la imagen de nuestra pérdida

no hay espacio
nunca hubo espacio
porque todo estaba inserto
en esta niebla iluminada por los muertos

la única luz posible
es la que desprenden los animales
que agonizan cada noche
en un trastornado ritual que se retuerce y convulsiona

coleccionamos animales muertos
para construir una ciudad que nos aplaste
y los vengue a ellos 
a los inocentes que suplican por una visión más
la ultima 
la visión abismada que devasta
nuestro tiempo suspendido en una constante herida


lo hemos perdido todo menos
la habilidad de seguir coleccionando
afectos muertos
y esa es nuestra última y mediocre 
repetición

hemos olvidado las palabras

nunca más

martes, diciembre 23, 2014

Caza



lucidez ferocidad palabras
grandes amplias que invaden
lastiman en algún lugar desconocido
de la intemperie
esta intemperie
son formas cotidianas
del maltrato y no
puedes leer porque las palabras cortan
con su brillo envenenado de pasado
te reconoces en las aristas eres
lo que le da forma a la palabra
miedo

¿cómo saber el miedo sin mirarte en el espejo?
¿cómo leer sin que las palabras se reflejen en tus ojos demasiado abiertos para este frio?

el impulso es llorar o dotar de un significado más
real a la palabra
muerte
(la ingravidez el desvanecerse todas las pieles los gestos de la ternura los golpes y la ira las razones y la justicia si alguna vez en el caer se puede hablar de justicia)
para que las distancias no enfermen más para
que no haya más iluminaciones desperdiciadas en la escarcha
(decir cuerpo como quien dice escarcha superficie susceptible del desprecio que se reafirma en las dulces palabras que habitan las instancias que te son ajenas)

decir miedo dos ojos apertura congelada de/por/en la distancia que llora rompe
vertebra a vertebra el camino
construido con la dedicada insistencia
de los huérfanos
(decir hogar como quién dice pesadilla grito tras grito hasta que quien te cuide sea el reflejo exacto de aquel que te rompe)
la delicada estación en la que pudiste permanecer
como un zorro malherido que
espera la redención la muerte el tiro de gracia:
un sonido repleto de la insistencia de la respiración que se
abisma en todas las posibilidades negadas que se encuentran
en el animal que cierra los ojos / deseas tanto cerrar
los ojos y que las palabras no manipulen la herida
no sean la única herramienta para los horrores cotidianos
las piedades las miserias repartidas entre los seres que
se miran se abisman  se violentan y se pierden

viernes, diciembre 05, 2014

Despertares



Las palabras hieren
En este amanecer adolorido
En este largo amanecer que se hace día
Incluso cuando el cuerpo no aprende
Aún  a despertarse.

¿Cómo percibir en que momento llega la hora
Que es vida cuando aquí, desde hace mucho,
Ha dejado de haber vida?

La cama, las sillas, los utensilios
Hechos para que el cuerpo repose
Y, sin embargo, el cuerpo
Sólo sabe desbarrancarse
En ellos y en los pasos que a veces da
Como un sonámbulo.

Pero las palabras hieren como un amanecer
Inconcluso en el que las heridas antiguas no se abren
Porque sólo son sombras
Que oscurecen el sol
Y adormecen la vida
Y emborronan la señal que indica
Que es hora de despertarse y caminar
Y vivir tibiamente, sin alarde,
Vivir como si fuera la única causa posible
Para despertar y nombrar pesadilla
A esa otra realidad que llama
Como un hogar posible
Como la muerte tímida que no se muestra
En todo su esplendor
La muerte hipócrita que no se muestra
Como intemperie
Como la disolución final del cuerpo
Y de su ahora.

Por el contrario, la muerte, quizás, como un despertar
Súbito ante el vacío
Que tal vez sepa contener todas estas sombras
Que ocultan el sol con las siluetas que el tiempo ha vuelto terribles
Sombras que llegaron disfrazadas con rostros amables
Y que en un tiempo lejano fueron la insistencia de la vida
El motivo para despertar y dejar de lado
Los llamados resplandecientes del vacío.