viernes, marzo 27, 2015

El primer miedo


Tengo cuatro años y el fin del mundo
está cerca siempre
ha estado dentro
de la casa
pero sólo ahora
empiezo a reconocerlo:
en los muebles viejos
en las revistas con palabras
Blancas y Rojas
que brillan y son el único
destello de lo real
que ha dejado
de pertenecernos.

(cuatro fantasmas
rotos del presente)

Somos cuatro
seres de ojos
inútiles
desafiando los límites
del cariño con tacto
metálico
anulamos las correspondencias.


Me tumbo sobre la silla y dejo
que cuelgue
la cabeza:
mi cabello se derrumba
como una lluvia de insectos.

Se filtran los pasos y el silencio
pero en medio de la rutina
irrumpe el terror,
esa forma que siempre se despierta
en mi cabeza.

La casa está vacía
como si los habitantes
fueran sólo matices de la luz artificial
que he confundido
con presencias.

Estoy atrapada en mi equilibrio
y el mundo se rompe en silencio
y el miedo es algo parecido
a mis ojos de niña muerta
contemplando la palabra
quieta.

Alguien dice: parece que hay un movimiento
y yo pienso en gente corriendo,
pienso en los muebles rompiéndose,
en la Noche eterna de las apariciones,
en nunca más saber cómo permanecer quieta.

En escenas como ésta he perdido
la palabra
hogar
(silla
lámpara
luz artificial
luz que inunda mis arrebatos
desbordes de lo cotidiano).

Y la lluvia negra  de insectos
se parece al fin del mundo
creciendo una y otra vez
en mi cabeza,
interminables esbozos de
la nada que acabará
por comernos.

domingo, marzo 15, 2015

hábitos


En círculos has establecido
tu silencio

causas y objetos
como un solo
aliento / aullido
náusea.

He establecido límites
para lo cierto
para lo real
que se despliega con la violencia
de lo que arrebata antes
de ser nombre.

Dejo que el frío entre
y le empiezo a hablar
de la soledad como un presagio
en el cual nos reconoceremos.

Dejo que la pérdida hable
y me cuente precipicios

le respondo con el miedo
último de un animal
que espera
y ya no huye.

Debo dar las gracias a mi gélida
resistencia y a los tiempos
que se superponen como capas
del sentido que se me escabulle
entre las palabras.

Olvidar la cadencia
con la que respiran
mis heridas
como un coro de niños
muertos:

vengo a rendirles ofrenda
cada noche
hasta que al amenacer
descubro siempre
que me han mentido
y son insectos
y no están muertos.

Duele sólo el dolor
y no la biografía
de instantes que son
despojos
a pesar de los límites
y las fronteras
entre las formas y el recuerdo.

la distancia entre
el objeto y la mano
de quien lo coge
lo pierde
lo rompe
y repite el gesto
con afán de pertenencia

Tiempos desarmados
y visiones que palpitan
muertes.

Hábitos:
diferencia (signada en lo sagrado)
entre hábito y rutina
entre rutina y circunstancia.

acontecimiento
suceso
imagen 
cuerpo

presencia de contornos
que la memoria distorsiona:
sfumato

la escritura borra
la impronta de lo real
que fue imagen certera
perdida para siempre
en la imposibilidad 
del lenguaje
que la nombra 
y la traiciona 






lunes, marzo 09, 2015

Contiendas y voces




Soy la memoria de la red
que contendrá
tu caída.


El resto será
la recolección dentro del escombro.


No nos dueles más
que la muestra súbita de un árbol
que cae y aniquila su sombra.

No esperamos contenerte
de otra forma que no sea
la perversión de tu principio.

NO ERES

convocar
convocar
convocar
como un alacrán ciego que ignora
su veneno

convocar y que sólo
acuda un océano de grillos mudos
(dudas cimentadas en lo no dicho)

las cosas tan fijas
en sus contornos
recortadas en un fondo
azul amarillo negro
y arrebatado

las cosas huérfanas de sombras

[tengo miedo a seguir leyendo
y devastar el infinito
contenido en lo real
que me mira]

el amor proporcionalmente perfecto
al horror

el horror gemelo espejo
fijado en las palabras
intuidas en este
carnaval de sombras


[plegarme como una larva
y ocasionar los derrumbes
del sentido para que sólo
quede el miedo desnudo]

palabras que devoran
mi lengua
mi enfermedad
mis certezas
No conoces otro amor
que no sea a las palabras.
El resto es impostura,
límite,
intemperie.

y el cuerpo juega
a las correspondencias
pero mientras tú dices
amor /yo/ ahora
el cuerpo sólo
tiembla

Era esto lo que
buscabas
este rayo de sol
iluminando tus lágrimas
y una lengua que descifrar
mientras deseas
que las contiendas fueran
otras:
alguien a quién amar
y un lenguaje que, al menos en apariencia,
no sea un pozo.

jueves, marzo 05, 2015

HUELLA

vértebra tras vértebra
el mal se ha vuelto sólido hueso
materia susceptible de ser vida 

el mal como un hogar inconstante envenenado
por las súplicas de los que no
sabemos permanecer en lo distante

la huella que arde abre el cuerpo
la sangre antigua manando en toda
dulce instancia

nombre tras nombre
el océano se ha fundido con mi rostro
enfermo de deseo y podredumbre

no habrá órgano que constante
la belleza y su desperdicio