jueves, abril 30, 2015



el negro gesto del frío
la piel como una máscara
el miedo era las formas cotidianas
el absurdo miedo a despertar
en el grito
¿cuánto tardan en quemarse los fantasmas?
¿en desvanecerse el escalofrío?
¿cuánto tarda el olvido en romper el miedo?
el gesto como una máscara
detrás de la cual
habita el asco
la rutina miserable que 
escarba y quema
era tan sólo
eso: un resto


viernes, abril 24, 2015

horizonte vértigo agua



apertura y vendaval
arremetida de los cauces
y las pesadillas

la garganta seca

el  bosque se derrumba
y no sabremos encontrar guarida
la emoción desbocada
arrasa  todos los animales
imaginados

¿quién contiene todos los fallos
todas nuestras constantes
heridas?

decir hiere
palabra que interrumpe
su caída para perfeccionar
el daño
el silencio como
veneno que recarga
las culpas que domina
el paso de los cuerpos
por este horizonte  difuso
de familiaridad

vínculos que forman laberintos
cámaras de espejos que distorsionan
los afectos y los convierten  en los daños
que definen las fronteras

***

agua en la cabeza de la niña que tiene
pesadillas que se ahoga
en las imágenes y en la violencia
con la que no saben protegerla

(todo es amarillo
y no consigo cerrar el recuerdo)

ella con la bata azul le ruega a él que pare
le dice que ya es suficiente
la niña llora porque la realidad es peor
que la pesadilla
porque no sólo asusta
también duele

agua en la cabeza de la niña que llora
un dolor amarillo y celeste
y piensa
quizás estos eran los métodos  del entrenamiento para que los guerrilleros no tuvieran miedo
quizás él sólo quiere que la niña deje de tener miedo
quizás él sólo quiere que la niña odie profundamente
y que el odio sea la razón y la huida

el odio conformando el vértigo
necesario para creer
en el lugar de la huida
para crear una fábula y un bosque
y unos animales  que sepan hacer desaparecer
los miedos y las heridas
que logren desvanecer el dolor
de quien recuerda

todo fracasa
sólo me quedan las palabras como  
puertas entreabiertas que  permiten
que se filtre el miedo
y que persista el agua

viernes, abril 03, 2015

Apuntes desde el lugar de la huida



Hurgar el silbido de la caldera que ella ha dejado otra vez olvidada,
otra vez ese olor a biberón quemado:
el plástico resplandeciente fundiéndose con la espuma de la leche que se evapora.
El humo siempre es negro.

(Descubres que el lugar de la huida siempre se construye
con restos de cosas viejas.
No hay salida.
Sólo hay escombro maquillado
con todas las veces que has huido
para terminar siempre siempre
en la misma cárcel:
la del hogar construido con tus arrebatos de pájaro dañado
que golpea y rompe todas sus posibilidades.
Pájaro de vuelo envenenado de caídas.)


también existía  algo como ciudad juguete….

Hay un dinosaurio que confundes con tu animal interno,
un animal salvaje tan asustado
que se convierte en mascota y renuncia.

Un animal que construye sus propios barrotes
mientras diseña, una y otra vez,
cómo será el viaje,
cómo será llegar al lugar de la huida
(tierra prometida llena de dinosaurios,
de animales salvajes
y de dulces resistencias
de pájaro ciego).

Entonces él cae,
cae la taza de café que no se rompe.
Alguien dice: llama al médico.
Alguien tiene convulsiones antes de que tú sepas
que existe la palabra convulsiones.
Los lentes tampoco  se rompen
(tenemos una especie de facilidad, de oculta manera,
para destrozar  las cosas
y nunca romperlas del todo).

Desde tan pronto la sensación de ser de cristal
y no sentir nada.
Separada del mundo por las palabras.

Llama al médico como una instrucción del uso
de algún utensilio doméstico.
No como una necesidad vital,
no como un tiempo de urgencia.

Contemplas la palabra convulsiones
mientras sostienes un dinosaurio
de plástico verde.

Entonces todo se llena de gente
y  te conviertes en una muñeca ciega,
muerta pero con el hambre caliente
esperando el sacrificio.

***

no hubo destrozos
sólo las palabras girando junto a los dinosaurios
y el plástico quemado
y el recuerdo de las lágrimas de ella
resbalando contra tus cristales
incapaz de sentir su urgencia
incapaz de penetrar el sentido
de la palabra nueva  
convulsión

una palabra que brilla como un dinosaurio
como una instrucción  incomprensible
en tu mapa de huida

un mapa que está sembrado de enfermedades

ciudad juguete tenía una capital
y obedecía a una lógica inescrutable
en la cual la capital presenciaba
la convulsión

esa era su escultura fundante
(una piedad donde la virgen deja que el cuerpo se precipite
y dice llama al médico
pero el mensajero no siente la urgencia
y confunde el mensaje:
nadie llega
y  la imagen se reproduce una y otra vez
como un duelo que no puede cerrarse
como la llave perdida que resolvería el mapa
para llegar a tu lugar de la huida)

no se puede ser libre entre fantasmas
que convulsionan

no hay lenguaje que arrase
con su huida los despojos
que siempre reconstruyen
órganos enfermos
pájaros quietos