lunes, junio 22, 2015

querer estar en lo que no
nos pertenece
en las instancias ajenas
que fueron nombre

decir adiós decir gracias decir paisaje
suavemente devastado en nuestras
sutiles formas de abismarnos

quizás echar de menos
quizás conciencia trasnochada de todo
lo que deja de corresponderse con lo concreto
con lo real que difumina el gesto
de la experiencia

no es tiempo
es agencia

la composición llega hasta los huesos
del amor y los desnuda
como a un cordero

una habitación sucia las excusas
desarmadas de todo
lo que de tanto ya no sabe
ser objeto o circunstancia

y todo lo que puede el resto de lo que no
seremos inútil circunstancia
del ahora

miércoles, junio 10, 2015

El sujeto de estudio

Construimos paredes
donde habitan el hambre
y el juego.

(Todo lo que el hambre puede
ganarle al juego de la peste y de la vida
es el conocimiento y el recuerdo)

Una gran araña negra:
síntoma del pasado que invade
y toma forma de muerte.

A veces el miedo se parece 
demasiado a una válvula 
de escape inservible.

(aunque no hay miedo
hay formas
convenciones
y fantasmas que renuevan
ciertos fragmentos 
conocidos del suelo
que se repiten de forma demasiado
exacta como para estar malditos)

la maldita inmediatez de lo concreto

En el fondo son los mismos
espacios casi las mismas
paredes construidas para romper
cosas y huesos que serán cosas
con las que poder jugar al miedo
que producen los objetos.

(Resisto como juguete del miedo
pero a veces nadie juega
y sólo hay indiferencia)

Cuerpos que reposan a la espera
de una trama,
una ventana abierta hacia el bosque
que es mucho más herida que paisaje.