domingo, noviembre 29, 2015

Nochespejo




“Decir que el tiempo todo lo cura vale tanto como decir 
que todo lo traiciona. ¿Sabré sobrevivir sin traicionar?”
R.S.F.
 


Hace calor
y las palabras me rompen los ojos:
las lágrimas de la traición
interrogan mi cuerpo
encadenado, una vez más, a su síntoma.

Es de noche
mientras me arrastro
en el idioma que me ha nacido
en la guarida,
mientras lo salvaje logra traspasar las ventanas
y perdonarme por ser la réplica exacta del miedo.

Pero la guarida se está pudriendo
y yo me aferro a las palabras que se repiten
y  me fuerzan a respirar
el veneno y su antídoto,
inseparables,
indescifrables arrebatos
al borde de la náusea.

Mis piernas adormecidas
no pueden correr
detrás de la noche perdida.

Imágenes desparramadas:
las plantas de mis pies sangrando
como el símbolo de otra herida,
una herida más grande que yo misma,
una herida que es horror y es válvula.

Hubo lágrimas que ahora, en la guarida,
ya no importan nada.
Su desorden las ha absuelto
y he llorado sobre ellas
todas las veces.

A cada paso que me alejo,
a cada paso la herida crece.

Ahora, en la guarida,
la herida se mueve y respira
y, como siempre, toma la forma del miedo
y de la compañía.
Y hoy, esta noche,
se alimenta de la palabra traición,
de la belleza de la palabra traición
y su cruel enigma.

Se necesita llegar muy adentro
en los afectos
para alcanzar, finalmente,
el tesoro  de la traición
que resplandece hermosa y ajena
como un animal salvaje.

¿No es la traición
nuestra única forma de respirar,
herida?

Cuando ya no quede nadie
y tras el último miedo
se revele el absurdo
de tener una guarida que me mantenga a salvo
de mi misma,
cuando haya traicionado a la herida
que es, en el fondo,
toda la inocencia que queda en mí
¿sabré vivir sin traicionar?

viernes, noviembre 27, 2015

Pero



tienes todo
incluso el cúmulo
de errores que te sostienen
paso a paso encadenada
a tu biografía
pero a veces simplemente
todo se disuelve
en el miedo
y la rabia repartida
entre los restos de todo
lo que no eres
y  lo que te sostiene
son palabras de aire
que no están
gestos vacíos que en su insistencia
son sólo cárcel
en tu interior todo se derrumba
fácilmente
y es costumbre deambular
entre los restos y la  enfermedad
que brillan
en lo que inútilmente
eres