viernes, julio 01, 2016

CRISTALES



En la noche los sonidos son como animales
salvajes
que tocan las ventanas
y las hacen emitir un quejido
persistente
como de hambre de miedo.

En la noche la respiración
de los objetos se agrieta
y desde las paredes suenan golpes secos
que insisten.

Casi siento alivio cuando un coche
con su ritmo destartalado
con su música acelerada
suspende los ruidos de lo salvaje
los sonidos del afuera.

Quizás hoy es la noche
en la que algo muere

pienso.

Quizás ahora es la noche
en la que un cambio minúsculo
desencadena un dolor íntimo
similar al de la inocencia
extinguiéndose.

Quizás esta es la noche
en la que lo que desde siempre
me asedia
llega y me toca el rostro
con su aire frío
de promesa.

Pero finalmente todo se aquieta
y el miedo se esconde de lo cotidiano
debajo de los muebles
inserto en esta especie de lengua
desconocida
que me toca suavemente las palabras

mientras sonríe.