viernes, octubre 28, 2016

Pertenencia pasajera



Palabras como stick
que propician la ruptura
el encabalgamiento
algo se detiene la respiración también
se corta.

Selecciono palabras:
skin fall season
y las respiro como si fueran
trozos de una lengua
extrañamente propia
pero muerta.

¿Qué queda de mi lengua en los bordes de la pronunciación
cuando las palabras se detienen
y dejan entrar la
respiración
el leve sonido de saliva
sticky?

Flesh que suena a látigo
que suena a la posibilidad del dolor
que se infiltra en la emoción
que atraviesa mi desconocimiento
en el idioma.

Oir un poema en lengua extranjera
es como sentir
con la glándula equivocada:
puro desconcierto.

Pero hay algo en el movimiento del aire
el silencio que detiene el flujo de saliva
̶ todo muy orgánico ̶   
hay algo que me susurra
lo desconocido que tiembla
en cualquier lengua.

Todo lo que desconozco en mi propio idioma
se me presenta en las palabras ajenas
de otra lengua
y brilla.

Pienso en los fragmentos de la vasija rota
de Benjamin
en el absoluto que se intuye en todas
las lenguas
siempre incompletas
caminantes huérfanas
en las respiraciones.

El absoluto
en una gota de saliva
y el aire
que me penetra la glándula equivocada.
Pero a veces
la equivocación me golpea
de una forma tan contundente
de una forma tan parecida a la verdad
que inevitablemente
me rompe.

Y escucho como la vasija
rota
y dejo que el aire
y la pronunciación que talla
suaves bordes en los significados
me cure.

heals my broken tongue

Dejo que el sonido
la pura materialidad del lenguaje
me perfore la piel
y desconozca mi nombre
and saves me.

Me salve en la herida
que se abre con la dulce pronunciación
del dolor en otra lengua.

Destellos de pertenencia en lo ajeno

¿no se trata de eso la escritura?

sábado, octubre 08, 2016

Lugares comunes


El Tigris y el Éufrates son

como el Cauca y el Magdalena.



¿Cómo lo sabes?, preguntó.

Porque son nombres nuevos para mí y todavía brillan

en medio de la información que me llega

en este lado del mundo, dije.



Yo  quería  saber nombres de ríos,

nombres de mundo,

palabras  del mundo lejos

para escribir cuentos como los de Borges

en los que esos ríos lejanos

se vuelven íntimos

artefactos del extrañamiento.



La entrada en el mundo nuevo:

la primera harira mientras

pensaba que esa sopa marroquí  tenía

algo de chairo paceño:

las lentejas como pequeñas papas

negras.



Me quedaban por descubrir

las comparaciones equivocadas,

el falso rumor de hogar

en toda mentira.



Tenía 18 años y estaba enferma

de literatura

y alguien me miraba con ternura

mientras decía que antes

en ese restaurante se comía

sin cubiertos

con las manos:

una especie de etnología

de barrio

para la nueva extranjera en zona

migrante.



La ternura en algún momento,

un par de años después,

se convirtió en el deseo irrefrenable

de destruirme:

como el placer repugnante que produce hundir

los dedos

en un trozo de carne

cruda.



[Pero todo era escritura

sólo escritura

y veneno]



Yo bajaba la mirada porque la ternura

a veces quemaba.



La televisión sonaba mientras yo

contaba cuántos hielos tenía

la jarra de agua,

mientras me entretenía viendo

cómo la humedad

de la jarra dibujaba

un círculo en el mantel

de papel,

un círculo que iba creciendo con el paso

del tiempo,

un círculo que oscurecía el papel y lo volvía

frágil.



[La mirada contiene

los daños

que vendrían luego]



Pero yo tenía 18 años y estaba enferma

de literatura

y cuando empecé a recibir

cartas que mencionaban una radio

que se hundía en medio del desierto, mientras

la imagen  de mis labios

(unos labios rojos como los de una heroína de Chandler)

iba desapareciendo,

sólo pude llorar y permanecer

en el desierto,

asediada por lugares

comunes.



Amada v, v de viuda v de vainilla v de vapor:

La temperatura de tu voz se eleva cuando escribes.



El mundo abierto

respiraba en mi boca

enferma de escritura.



[Palabras conjuro

espejo de papel

la ternura quema

como la culpa]



Y ahora pienso que quizás

la  escritura no debería

mezclarse con el amor

nunca.



Lo escrito

lo corrompe todo,

el sentimiento

sólo es parte del argumento

sólo es parte del sacrificio.



A pesar del dolor

todo deviene

lugar común,

escritura mala.



Sentimientos como cubos de hielo en una jarra

que se desborda y destruye la superficie

sobre la que camino,

destruye la inocencia

con la que se dice

duele.



La escritura se convierte para siempre

en el conjuro equivocado,

en el desierto en el que los sentimientos

desentierran una radio olvidada:

algunas moscas explotan alrededor

y expulsan larvas blancas
mientras yo todavía
escribo.