miércoles, diciembre 21, 2016

Admirar la superficie

cuando el pasado deja de doler persiste
sólo en la incógnita que se abre
en lo negado

desconocernos
abandonardos
como insectos delicados
vueltos piedra carne
vuelta polvo que persiste
oliendo a carne

abandonamos las heridas
cuando empezamos
a reconocer nuestra muerte

en cada golpe olvidado
presenciamos el mundo
que continuará
cuando hayamos muerto

la desposesión constante
de nuestro dolor
nos permite ver
los contornos del tiempo

de alguna forma estúpida
la traición a nuestro dolor
nos permite la fidelidad
y nos protege del frío

la persistencia de las imágenes
esterilizadas de dolor
el hábito de
arrancarnos las palpitaciones
y seguir viviendo

queda la incapacidad de saber
quiénes éramos
cuando creíamos en los resplandores
cuando creíamos en la redención
y en el dolor como guía

saber que se ha sufrido
como quien aprende de memoria una complicada
fórmula matemática
sin el brillo del pensamiento
sólo el conocimiento de lo números
incapaces de significar
la vida

sé que he sufrido
pero no me reconozco
entre todos estos cuerpos muertos

miro mis cicatrices y desconozco
su cartografía

¿cuál era el daño?
¿cuáles las causas del sacrificio?
¿cómo perdimos tanta carne?

se trata de
estar a salvo
del mundo
convertirse
en nadie
sobrevivir